La teoría del todo. UNA MENTE MARAVILLOSA

Teresa Cabello Ruiz.
Uno de los momentos más conocidos de π (Darren Aronofsky, 1998) tiene lugar cuando el profesor le cuenta a su obsesivo alumno los pormenores que rodearon la enunciación del Principio de Arquímedes, concluyendo que, el de Siracusa, no sería quien fue sin su consorte. Dos recientes producciones británicas parecen encaminadas en idéntica línea que la historia de Arquímedes, puesto que si en La mujer invisible (The Invisible Woman, (Ralph Fiennes, 2013) la figura de Dickens no se explica sin la de su amante, verdadera protagonista, tampoco la de Stephen Hawking sin su primera y más duradera esposa, Jane; siendo ambas mujeres interpretadas en la ficción por la misma actriz: la excelente Felicity Jones. Por tanto, no esperen que la última película de James Marsh –director del documental Man on Wire (2008) y el thriller irlandés Shadow Dancer (2012)− insista en exceso en los estudios del científico, para eso ya tienen la 2. En verdad, La teoría del todo es una historia íntima de amor, sacrificio y superación donde el papel del cónyuge resulta decisivo, ya no sólo para la vida personal de Hawking, sino también para la profesional. Como ya lo hiciera Ron Howard en su biopic sobre John Forbes Nash, el currículum vitae del protagonista queda tamizado en pro del carácter dramático del relato, si bien en la película de Marsh la originalidad reside en conceder más importancia al punto de vista de la esposa, circunstancia lógica al basarse el guión en las memorias que la también doctora Jane Hawking escribiera: Travelling to Infinity. My life with Stephen.
Por otra parte, pese a la desdicha que reporta la enfermedad padecida por el protagonista, la Esclerosis Lateral Amiotrófica o ELA, en absoluto resulta ésta una película triste, ya que los toques de humor se alternan con los momentos de drama para conferir amabilidad a la narración. Así, la emotiva escena de críquet y el instante después de la traqueotomía se ven compensados con otras situaciones divertidas relacionadas con la personalidad alegre de Hawking. Por lo demás, aunque La teoría del todo no aporta nada desde el punto de vista formal o narrativo y desprende un aire dulzón y clásico que conduce a un final algo cursi, resultan interesantes las reflexiones entre ciencia y fe, los planos cenitales, las continuas imágenes de espirales en movimiento y ese dinamismo inicial −propio de los años universitarios de los protagonistas− que contrasta con una cadencia más pausada tras el diagnóstico de la enfermedad.
En resumen, La teoría del todo es la historia de una batalla por la vida con mensaje esperanzador: no existen limitaciones físicas con el apoyo adecuado, la mente lúcida y el espíritu luchador. Ganadora de dos globos de oro, mejor actor –Eddie Redmayne− y mejor BSO –Jóhann Jóhannsson−, la película sobre el matrimonio Hawking puede recorrer con parsimonia el camino hacia el teatro Kodak gracias a sus cinco nominaciones, porque, al fin y al cabo, se trata de eso, una película correcta diseñada para el Óscar.

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