La Dehesa de Tomillos: la primera compra del fundador de Benamejí en Andalucía

JUAN MANUEL ARJONA BUENO

125--dehesa-tomillosAnte la crisis económica, los impagos y falta de liquidez que ya se dejaba notar sobre 1540, el adinerado Diego Bernuy Orense, vecino y Regidor de Burgos, que era exportador, con embarcaciones propias, de hierro elaborado y otros metales, de lana, de tejidos y paños, del preciado pastel (tinte azul) y banquero prestamista entre cuyos clientes se hallaba el mismísimo Emperador Carlos V, decidió invertir en bienes, que consolidaran el poder económico adquirido, con una base material sólida sobre la que asentar su dominio y diera prestigio al nuevo rango social al que aspiraba: la nobleza. Las inversiones se hicieron en fincas rústicas de aquella Andalucía, aún por explotar, que prometía futuro y grandes beneficios.
Está situada, la dehesa de Tomillos, entre Alcalá del Valle y Setenil de las Bodegas y pertenecía a la jurisdicción de Ronda del reino de Granada; tras la división de España en provincias en 1833, reinando Isabel II, quedó encuadrada dentro de la de Cádiz.
Conquistada Ronda y Setenil en 1484-85 por los Reyes Católicos pasó la dehesa de Tomillos a propiedad de la Corona -de realengo-, anteriormente fue el coto privado del último Sultán de Granada, Boabdil ‘el Chico’. Los reyes ceden esta finca al alcaide de Setenil, el capitán Bernal Frances en 1492, por los servicios prestados en la conquista; cinco años más tarde vuelve a cambiar de propietario y cae en manos de Rodrigo Alonso de Pimentel, IV duque de Benavente.
Diego de Bernuy compró la dehesa de Tomillos a Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba y marqués de Coria, en 1539, nieto del anterior dueño, proclamándose “Señor de Tomillos”.
Añadió a la finca principal unos cortijos colindantes que adquirió al regidor de Málaga Bautista Salvago y a su mujer doña Ana Cerrato: El Galapagar, de cinco caballerías (1 caballería = 72 fanegas); otros tres cortijos uno que se llama el Zumacal de dos caballerías y media; otro junto a este de una caballería y media y otro de una caballería separado por un arroyo de este último.
El apoderado de la dehesa de Tomillos, en nombre de Diego de Bernuy, fue Martín Gerbás, escribano del ayuntamiento de Ronda, quien participó en el amojonamiento de Benamejí con Antequera y Lucena tras la compra de Benamejí por Diego de Bernuy años después. El primer alcaide de Tomillos fue Pero Hernández y el administrador fue el criado de Bernuy Gregorio de Villamor.
Construyó en los años 1548-1549, Diego de Bernuy, sobre una edificación defensiva preexistente, su Casa Fuerte la cual la materializó el maestro cantero y arquitecto García de Valle y su hermano Juan de Valle como aparejador. Estos hermanos, vecinos del Valle de Ruesga en Cantabria, fueron aparejadores del famoso arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón cuando construyó el convento de Santiago en Cáceres.
La estructura de la edificación, hecha de piedra ‘de la franca’ (arenisca muy compacta con trazas arcillosas), es de doble patio con accesos independientes, recogiendo las influencias renacentistas: palacio y casa de campo a la par. En el subsuelo del patio central se conservan las mazmorras y sótanos de lo que fue ‘Casa Fuerte’. Destaca la inmejorable labor de cantería que se muestra en los elementos ornamentales y en la forma de resolver las diferentes partes constructivas: abocinado de las troneras, escalera de ascenso al granero, encuentros machihembrados de los sillares, despiece de los arcos curvos y planos y las abovedadas construcciones de la planta baja.
Sirvió esta finca, totalmente cercada con su ‘Casa Fuerte’, de lugar de residencia veraniega de los sucesivos señores y marqueses de Benamejí, los cuales la sometieron a diversas restauraciones como lo indica una inscripción lapidaria en el frente principal que dice: “Reparase esta fábrica siendo Mariscal de Alcalá y Marqués de Benamejí y dueño de esta Casa Fuerte y su término D. Juan Bautista de Bernuy Fdez. de Henestrosa, año de 1763”. De esta ‘reparación’ destaca el patio porticado. Años antes, en 1749, el padre de Juan Bautista, Fadrique Iñigo de Bernuy, añadió a los títulos de la casa el de Vizconde de Tomillos.
La principal riqueza de la dehesa de Tomillos era la explotación ganadera, maderera y la bellota. Veamos que ganado había en esos parajes en el inventario hecho en 1566: seis muletos, un macho para ensillar, tres borricos y tres borricas, un asnillo viejo, un asnillo de tres años, dos burras paridas con tres borriquillas, dos burras viejas, una muleta de 30 meses, tres asnos, 28 borricas, 118 cabras, 304 bueyes, 5.026 ovejas mayores, 114 padres (carneros), 1.228 borregas, 1.084 borregos y 51 perros pastores.
Actualmente la “Casa Fuerte de Tomillos” se denomina el cortijo La Cacería, quizás rememorando que fue el sitio de caza del sultán Nazarí.
El paso del tiempo y el abandono propició que a finales del pasado siglo estuviese, “La Cacería”, en un estado ruinoso y sin protección como bien de interés público. Un abogado extranjero, omito el nombre, afincado en la costa malagueña compra la finca y casa y , bajo la dirección del arquitecto de Ronda Pedro Enrique Santos Buendía, la somete a una reconstrucción-restauración con acertados criterios conservacionistas que devuelven todo su esplendor a esta construcción renacentista.
Hoy día sigue siendo una de las edificaciones más singulares e interesantes del campo gaditano y andaluz.
¡Lástima que la iniciativa privada tenga que hacer, para disfrute particular, lo que debería haber hecho la administración para incrementar nuestro patrimonio!

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