Encrucijada de caminos -candidatos-

Por José María Lara Arias.

Incide Fran Aguilar en plantearnos cuestiones sobre política local y lo justifica diciendo que es mucho el interés que hay en Benamejí sobre este tema. Cierto es, en estos días de Navidad, a mí me han preguntado más por mi parecer sobre qué candidatos van a presentarse que por mis hijos o si ceno en casa de mis padres o en la de mis suegros el 24 o el 31 de diciembre, preguntas éstas últimas tan socorridas y habituales.
Dice uno: ¡Qué malo es el dinero! Responde el que está al lado: ¡Sí, sí, malo para el que no lo tiene! Con las mayorías absolutas ocurre otro tanto de lo mismo, malas cuando no se tienen y una bendición cuando a tenor de ellas se gobierna.
¿Qué hacer cuando no se alcanza la mitad más uno de los representantes? Lo ideal es no entrar en frentismos y gobernar a favor de y no en contra de; con pactos escritos de legislatura o puntuales con uno u otro partido de la oposición. Gobernar con estabilidad. La mayoría absoluta no es mala, lo malo es cuando se ejerce creyéndose dueños y señores del lugar.
Después de 24 años en Benamejí cabe la posibilidad de que el PSOE pierda su poder hegemónico. Para ello el PP tiene que presentar una lista ganadora y que así sea percibida por los votantes; ha de ser una lista con personas normales, como quienes gobiernan en Cabra o Antequera bajo las siglas del PP; equipos de gobierno que han sabido mejorar las cuentas, mantener los servicios sociales y potenciar el desarrollo aplicando medidas como del Plan de Pago a Proveedores, auspiciado por el gobierno de Mariano Rajoy, para que los ayuntamientos paguen pronto y bien o defender a sus vecinos frente a la Junta de Andalucía en el incumplimiento de sus obligaciones. Es por ello y me consta que se están haciendo esfuerzos en integrar en la lista del PP a todos quienes tengan qué aportar.
IU se mantendrá o alcanzará un edil más. El gran desgaste al PSOE puede venir por parte del PP, siempre que este partido sea capaz de atraer a sus votantes habituales en municipales y a todos los que no los votan en éstas y sí en generales. La sorpresa puede darla el PP o no. De sus simpatizantes depende proponer una candidatura atractiva y un proyecto novedoso al pueblo, fácil no es pero imposible tampoco. En Antequera se gobierna después de muchos años de socialismo y en Encinas Reales también.
En la próxima convocatoria electoral en Benamejí considero que la relación de candidatos va a tener más influencia en el votante que el partido y el cabeza de cartel. La opción que presente en los primeros puestos un grupo atractivo gobernará. Benamejí quiere cambio, pero no a ninguna parte. El partido está muy abierto.
El esfuerzo del próximo equipo de gobierno ha de estar dirigido, preferentemente, a fomentar el empleo y el desarrollo empresarial (la industria agroalimentaria ha de tener un mayor protagonismo) y dinamizar el polígono industrial; demostrar que el Ayuntamiento actúa con transparencia máxima en la gestión de los recursos y en la contratación se respeta escrupulosamente los principios de publicidad, igualdad, mérito y capacidad. Añado, entre otras áreas de trabajo prioritarias, consolidar el patrimonio artístico y apoyar las iniciativas turísticas que son generadores de puestos de trabajo, cultura y riqueza.
En línea con lo que vengo apuntando, creo más en el equipo ideal y no tanto en centrarnos en el cabeza de lista perfecto. Más equipos y menos personalismos, éstos atrofian la capacidad de los que rodean al líder y lo adulan y miran para otro lado cuando tienen que ver algo. Lo ideal son equipos de personas con experiencia en la vida, sin afán de perpetuarse en la política, creativos, honestos, dialogantes que escuchen a todos y trabajen en favor de todos, de sus votantes y de quienes no les votaron. Gente normal. La normalidad ha de ser la norma en política.

 

Por Juan de Dios López.

Ya se va acercando la hora. Las elecciones municipales están al caer. A estas alturas, a inicios de enero, se van conociendo, primero, las personas que encabezarán las listas y posteriormente, el contenido de sus programas electorales, que, en nuestro pueblo, si no hay cambios de última hora serán PSOE, PP, IU y PA, aún desconocemos si PODEMOS presentará candidatura.
Este año la crisis y la situación delicada de muchas familias de Benamejí, destacan por su crudeza y persistencia. Sí, en nuestra localidad, hay bastantes familias que están en riesgo de pobreza y de necesidad. Instituciones como Ayuntamiento, Cáritas y distintas cofradías están ayudando al mantenimiento alimentario de no pocas personas y grupos familiares, con ayudas en alimentos de primera necesidad.
La falta de trabajo en la industria y el que puedan ofrecer las empresas locales o comarcales, la poca actividad en la construcción y la escasa cosecha que se espera esta temporada, no ayuda precisamente a mirar con ilusión el futuro a corto y medio plazo.
Todos estos factores, deberían hacer pensar a los cabeceras de listas de los partidos, que es preciso incluir en sus respectivos programas unas políticas de alto contenido social. Elaborar unas estrategias para conseguir la creación de puestos de trabajo en el pueblo, que contribuyan a sacar del bucle en el que se hayan tantos parados de Benamejí. Es imprescindible la colaboración inmediata, el consenso y el trabajo en equipo de todos los ediles que constituyan el futuro Ayuntamiento, sean cual sean sus tendencias políticas para contribuir con su esfuerzo a rescatar a esa parte de la población, que no es pequeña precisamente, de esa penuria, arrastrada durante los últimos años. La situación así lo requiere y es urgente olvidar las discusiones bizantinas y absurdas, que hemos visto a través de los medios de comunicación local, llámese televisión local, en la retransmisión de los plenos. Todo esto debe cambiar con premura. No puede permitirse que, mientras unos se ahogan, otros discutan entre ellos, la manera de salvarlos. Hay que aunar esfuerzos y conseguirlo. Hay que gobernar con inteligencia y diplomacia, uniendo a todos, en la búsqueda del interés común.
Un requisito imprescindible que debe reunir todo candidato es el de ser un líder, además de ser un buen gestor. Debe estar en posesión de la formación precisa para resolver con eficacia los muchos problemas que conlleva el buen gobierno del pueblo. Cualquiera no sirve. Poseerá un espíritu de lucha tenaz contra las dificultades y no dejará nada por perdido. Todo su esfuerzo lo dará por bien empleado en conseguir objetivos que contribuyan a engrandecer al pueblo y gobernarlo con eficacia, llevando un control común del gasto público, estudiando previamente la conveniencia, oportunidad y la necesidad de hacerlo, con beneficios constatables para Benamejí. Además debe estar cercano a su pueblo, escuchar a sus gentes y ayudarles a resolver, en la medida de lo posible, los problemas. Ya sabemos todos que en la mayor parte de los municipios se vota a las personas, y que todo el mundo se conoce. Por ello hay que analizar los programas con espíritu crítico y constructivo. El voto decide quién va a gobernarnos los próximos cuatro años. Tampoco conviene olvidar el trabajo realizado por candidatos que ya hayan formado parte de anteriores gobiernos municipales. Analizar si han cumplido o no lo que especificaban en sus programas. Si su gestión ha sido limpia.
El futurible alcalde, debe romper viejos moldes y comenzar su gestión buscando el consenso con todas las fuerzas políticas que formen el ayuntamiento. El pleno municipal debe convertirse en un equipo de trabajo, donde, entre todos se llegue a la solución de los problemas, mediante el debate y el convencimiento. Tiene que huir de la lucha partidista y de los enroques, que no llevan a ninguna parte. Tampoco estaría de más que cada miembro de la corporación presentase públicamente su declaración de bienes y de la renta. Al ser el trabajo municipal un servicio a la comunidad que se gobierna, debe ser retribuido. Pero en una cantidad razonable y suficiente para que esta dedicación a lo público no merme la situación económica de cada cual. Esta compensación dependería del tipo de dedicación, parcial, total o exclusiva. En todo caso, debe adaptarse a lo dispuesto en la legislación vigente y conocido ampliamente por el pueblo. Si se gobierna con este espíritu, tener la mayoría carecerá de importancia.
Ojalá que el alcalde o alcaldesa elegidos, cumpla con nuestras expectativas.

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