El patrimonio que debemos conservar

00patrimonio_feb20Pero no investigando a ciegas, ni reconstruyendo lo que se destruye con premeditación, ni dando para exponer lo que no se quiere, ni hablando de lo mucho que sabemos de nuestro pueblo, ni apuntándonos a la cultura para estar a la moda, ni mucho menos haciendo política y jugando a la economía con la cultura. La cultura, el patrimonio inmaterial, las cosas de un museo hoy, las casas, el molino que ha desaparecido recientemente, el Lagar, cada piedra que ahora mismo alguien se puede estar llevando impunemente de la Aceña, de algún modo valen más que nosotros, porque mañana cuando estemos muertos, seguirán aquí. ¿Y el patrimonio inmaterial, ese que no puedes tocar?, ¿Lo ves?  Las historias que nos cuenta esa señora anciana sentada aún en su puerta en una silla de esparto enseñan tanto de la vida que si no las sabemos conservar, mañana mismo seremos un poquito más ignorantes.  El hombre, que en potencia es bueno, sin querer saber, sin querer escuchar,  es un poquito más salvaje (que no primitivo, porque serlo sería a veces tan positivo….La malagueña María Zambrano lo pensó bien y lo dejó escrito con sus bellas palabras)
Pienso que la cultura ante todo tiene que servir. Por eso creo enormemente en lo bueno de la permanencia entre nosotros de los edificios y los lugares históricos. En lo bueno del Museo. Por que enseñan historia y cultura pero sobre todo nos dan una lección de convivencia. Tan lugar histórico es nuestra Iglesia con su maravilloso imaginario barroco, como lo son esa pequeña casita colonial, de la calle San Rafael con sus techos de cañizo, o esa casa grande, de grandes y sencillas rejas que existe aún en la Calle del Sol. ¿Has entrado alguna vez en su gran patio empedrado? ¿Has visto la columna entre los arcos cegados de las salas altas? Y no lo digo al comprador que ande buscando el terreno. Lo digo al que sufra su posible pérdida y pueda hacer algo por remediarlo.
Mantener esas casas nos hace poder comparar su escala con la actual, sentir sus materiales, admirar sus colores. El peligro de la recreación, de la triste y vacía imitación es grave y se impone. Qué barbaridad tirar una reja o un balcón del siglo XVIII o XIX para colocar una triste imitación.  Qué barbaridad no quererse dar cuenta. No se trata de hacer saber que las rejas son bonitas. Se trata de que esa reja que has quitado, es bonita. Y qué barbaridad desechar un Portón.
Es muy importante recuperar los interesantes espacios arquitectónicos que tenemos. El Puente ha sido un buen ejemplo. Puede pasar con el Castillo, con la Silera y con la Aceña; eso haría tan grande a quien lo consiguiese…  Mucho ánimo a María José Montes, Concejal de Cultura, en su trabajo al respecto.  Aunque la verdad es que mientras se acomete su pronta recuperación, preocupa la cantidad de agua que ha entrado a la Silera durante las últimas lluvias, o como ha podido afectar tanta lluvia a los frágiles muros del Castillo.
En la urbanización que se lleva a cabo sobre el antiguo Molino de Fuensanta, ¿se va a estar pendiente de reproducir el arco de entrada al Molino de Fuensanta? Espero que entiendan la relevancia que tiene eso para la imagen de la calle Padre Esteban. En los casos de la antigua Posada, o del antiguo edificio de El Pilar, sugiero una manera respetuosa de edificar, salvando todos los elementos de interés. Y que alguien me diga, por favor, que sufre el desmonte del cierre del balcón de la casa modernista de la calle José Marrón. Se llevará a cabo su reconstrucción, ¿verdad?
En la misma calle, me consta que se va a ayudar a mantener los yesos decorativos únicos de la casa de los Crespo Morán. Nunca dejaré de admirar el cuidado tenido en la rehabilitación de esa y de las casas con balaustradas de los Velasco, tanto de calle Iglesia como de José Marrón.
¿Nos sumamos para seguir recordando que el sitio ideal para hacer el Teatro es el del Cine Victoria, que aún existe? Menuda lección nos da Córdoba que actualmente está recuperando el cine Góngora, con características comunes con nuestro Cine. Y menuda lección nos da también la Filmoteca de Andalucía que está también en Córdoba, donde está expuesto un proyector de cine similar al que aún existe en nuestro cine.
¿Nos sumamos para concienciarnos de la enorme importancia que tiene recuperar el Alfar del El Tejar? Es único e interesantísimo como espacio y como edificio  y existen aún la casa, el obrador y los hornos. Es un lugar  clave para hablar de los modos de vida de nuestros antepasados y de la producción alfarera de nuestra zona. Su puesta en valor daría sin duda un gran impulso a la zona.
Y por favor, miremos de una vez con valentía  hacia los arcos del Claustro del Convento. Recordemos que aún hoy están ahí. Lo hice saber encarecidamente en un escrito dirigido a la Delegación de Cultura de Córdoba y a nuestro equipo de Gobierno. Y me rompo el cuello para fotografiarlos cada vez que paso por el lugar. Son “tan mudéjares”, tan barrocos,  tan singulares, tan privilegiados junto al Mirador de la Grieta… Vuelvo a insistir en la idea de que el Proyecto de Centro de interpretación del Paisaje debe de estar ahí, es el pretexto perfecto para conservar el lugar.
Y por encima de todo entendamos la naturaleza como patrimonio principal y vital, y más en nuestro caso, íntimamente ligada a nuestro patrimonio cultural, como el río Genil y sus Norias, recuperándose ambos al fin, como bien sabe Teresa Jiménez que está llevando a cabo con valor y buena ética profesional su trabajo en Cultura.
En el reciente III Encuentro con Nuestro Patrimonio, la Asociación para el mismo y el Ayuntamiento elogiaban  las pinturas decorativas de Benamejí y sus colores singulares, los verdes “Bernier”  y a los Labrador, sus creadores, por supuesto. La capilla del Ecce Homo de la casa de la calle José Marrón es el ejemplo más elevado de esas pinturas. Pues bien, la casa, a la que recientemente se ha quitado el tejado, parece que va a desaparecer. De momento, se va desvaneciendo tristemente. ¿Y la capilla? De momento, el Ecce Homo, una escultura barroca de enorme calidad artística y carácter devocional, se ha trasladado, para más adelante volver, según el deseo de la familia. Pero resulta que cada pieza que hay en ese espacio es tan interesante como el Ecce Homo, y si, al igual que esta escultura, se depositan temporalmente en otro lugar, todas deben volver. Y cuando vuelvan, deben encontrarse con ese maravilloso suelo de baldosas hidraúlicas, con esas pinturas murales, con ese espacio. Y no con una triste recreación. Ni que decir tiene que la casa donde está esa capilla también tiene valores patrimoniales de sobra para no desparecer. Si alguien no consigue evitar que eso suceda, si no se llega a entender que la casa en su conjunto es un monumento a la arquitectura tradicional, al menos espero que se entienda que la calle José Marrón no sería la misma sin esas rejas, sin ese tono de fachada, sin esa impresionante puerta de clavos. Es decir, que en último de los casos, si la casa desaparece, que se repongan esos elementos por favor. Sé que María José Montes, desde cultura, lo ve así y sé que también la familia, más que nadie, es sensible al tema. Es por eso por lo que pienso que es posible cuidar de todos estos puntos desde este momento, como creo que se está haciendo.
Por favor, tratemos de conseguir hablar limpiamente de patrimonio. Ganemos con eso. Olvidémonos de perder más, y hablemos al fin de recuperar.

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