Bodega A. Muñoz Cabrera

CARMEN APARICIO.

En mi afán de recorrer las tierras andaluzas para descubrir vinos que despierten la pasión del más abstemio, me lleva a tierras de la Axarquía. Donde los viñedos se convierten en auténticos trabajos de riesgo en su época de vendimia. La peculiaridad de estos viñedos es su situación geográfica privilegiada para la cepa y no tanto para el viticultor. La vendimia se realiza a mano y en cajas no superiores a 12 kg, en primer lugar para cuidar cada racimo y en segundo lugar porque los medios mecánicos son imposibles. Pendientes máximas de hasta un 70% convirtiéndose casi en cortados más que en laderas. Moclinejo es mi lugar de parada, un pueblo pequeño, blanco y de calles tranquilas. Allí encuentro la Bodega de A. Muñoz Cabrera, una bodega que me da muchas alegrías. Empresa familiar, donde Juan Muñoz gerente y trabajador número uno cuida de cada detalle para que el resultado de cada vino sea siempre excelente. Juan Muñoz es un bodeguero hecho así mismo, aprendió el oficio desde que nació y hoy es uno de los hombres más entendidos en vino de al menos la provincia de Málaga.
Esta bodega sólo este año ha recibido 7 medallas de oro en los premios Mezquita 2014, una plata y un bronce, siendo así la bodega más galardona en un solo año. Para reconocer tan merecidísimo éxito, los premios Mezquita han querido musicarle uno de sus vinos, siendo la compañía del guitarrista cordobés Vicente Amigo la encargada en producirle una melodía que podemos descargarnos directamente de un QR de su botella de RUJAQ ANDALUSÍ TRASAÑEJO, un vino tierno de la variedad Moscatel de Alejandría, con una graduación de 15% y una crianza en bota de roble americano durante 10 años, para conseguir este vino, los racimos han sido seleccionados directamente en la cepa y sólo se han recogido los que cumplían con las características más idóneas, una vez recogidas se llevan a los paseros (a diferencia de las paseras que se dan en la D.O Montilla Moriles para sus dulces, en los paseros se colocan los racimos enteros y se cubren y se van asoleando minuciosamente, decidiendo si llevaran medio asoleo o asoleo completo según para que vino vaya destinada la uva).
Una vez asoleada, la uva se lleva a las prensas de capachas tradicionales y de ahí a los depósitos donde la fermentación se hará muy lenta.
Antes de seguir hablando de más vinos, hay que tener en cuenta varios factores que hacen que este lugar se convierta en todo un paraíso para que las uvas sean de la mejor calidad. Sus terrenos además de escarpados, son suelos pizarrosos de lajas, la Axarquia es una zona donde casi apenas llueve, la ventaja de estas lajas de pizarra es que guardan muy bien la humedad y junto a su cercanía al mar y sus horas de sol hacen que las cepas estén libres de la mayoría de plagas.
Una vez hecho este apunte seguimos con su línea de vinos dulces, hablaremos de algunos de ellos. Zumbral es un vino tierno de uva asoleada, de moscatel de Alejandría con una crianza de 12 meses en bota de roble americano y alcanzando una graduación de 15%, es de color ámbar oscuro, muy aromático a frutos secos, pasas y miel. En boca es muy equilibrado ya que no resulta demasiado dulce, este vino es ganador de más de 13 premios a nivel mundial.
Seguimos con Señorío de Broches, un vino Dulce Natural de la D.O Málaga, se le llama dulce natural ya que se detiene la fermentación alcohólica añadiendo alcohol extra para alcanzar los 15% vol. No tiene crianza en bota y por ello se le denomina también como vino Málaga pálido al no llevar añadido extra de azúcar o arrope, sino el propio de la uva. Es un vino amarillo pálido, muy aromático con notas de fruta tropical, con un equilibrio perfecto de acidez y dulzor, de largo recorrido e intensidad en boca. Se recomienda para tomar como vino en aperitivos, canapes, patés… y en postres con fruta o helados. Tomar a una temperatura de entre 10 y 12º. Cuentan con una variedad 9 vinos entre dulces naturales, naturalmente dulces y tiernos.
En su línea de vinos blancos cuenta con Lagar de Cabrera, un moscatel seco de la D.O Sierras de Málaga. Es un vino sin crianza en madera, de color amarillo pajizo y muy brillante. En nariz tiene un intenso olor a fruta blanca y floral, en boca tiene una entrada muy potente y con un postgusto mineral muy agradable, llegando a tener una marcada nota salina. Es ideal para tomar como vino entrante a una comida o para pescados suaves e incluso marisco.
La Bodega A. Muñoz Cabrera cuenta con una línea de 4 tintos, El Lagar de Cabrera, El Lagar de Cabrera Crianza, El Lagar del Zar y Finca la Indiana, todos ellos con reconocidos premios en el mundo del vino. En el vino del mes recomendaremos un tinto.
Pasear por estos viñedos me ha hecho convencerme una vez más de que contamos con una tierra rica en vinos excelentes que aún están por descubrir. Desde aquí os invito a que poco a poco olvidemos quizás todo lo aprendido, para volver a aprender con cultura de nuestra tierra.

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